Cómo Trabajo
Trabajo desde un enfoque integrador, aunando técnicas de diferentes corrientes psicológicas. Teniendo como ejes centrales el trauma, la teoría del apego y la terapia sistémica. Mi trabajo integrador busca que el cambio ocurra de manera holística, es decir, teniendo en cuenta la totalidad de la persona e incluyendo mente, cuerpo, sistema nervioso, conductas, emociones e historia de vida.
Mi formación en trauma me ha permitido ver de qué manera este se encuentra presente en cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, y cómo suele estar en la base de los diferentes motivos de consulta.
Y es que trauma es una palabra derivada del griego que significa Herida. Todas las personas cargamos con heridas, experiencias dolorosas que nos dejan huellas, van llenando nuestras mochilas y condicionando la manera en la que caminamos por el mundo y nos miramos a nosotros mismos y a los demás. Y cada herida merece ser vista, atendida y reparada.
Este es uno de mis objetivos fundamentales a la hora de trabajar: buscar que la persona deje de vivir esclava de sus heridas, que estas puedan colocarse poco a poco y con mucho cariño en el lugar que les corresponde del pasado, sin condicionar tanto su presente.
METODO SHEC
Técnicas de reprocesamiento de trauma
Son dos métodos muy efectivos en el tratamiento del trauma y su sintomatología basados en la neurobiología cerebral. Nos explican que todas las personas tenemos un mecanismo natural de curación a nivel cerebral que nos ayuda a procesar e integrar las diferentes situaciones que vamos viviendo a lo largo de nuestra vida.
Es decir, es un mecanismos que nos ayuda a guardar en nuestro disco duro información adaptativa y desechar la desadaptativa o esa que no nos sirve para el futuro. En ocasiones, por diferentes motivos, vivimos experiencias tan impactantes a nivel emocional que superan nuestros recursos de afrontamiento en ese momento y este mecanismo natural se queda atascado, no puede hacer su función, almacenándose la información de esas experiencias de forma negativa. En el presente nos ocurre que situaciones que nuestro cerebro conecta con aquello que no pudimos integrar, nos activan las mismas emociones, sensaciones físicas, creencias… que se activaron en su momento y no pudimos procesar. EMDR Y SHEC nos proporcionan las herramientas necesarias para poner en marcha de nuevo nuestro mecanismo innato de curación y desbloquear así con rapidez todas esas situaciones dolorosas que nos hacen sufrir.
Se utilizan para el tratamiento de duelos y eventos traumáticos como accidentes, abusos, maltrato, etc., así como en otras dificultades como son la depresión, ansiedad, insomnio, fobias, dificultades en las relaciones sociales, problemas de autoestima, etc.
Estas técnicas son altamente reparadoras, ya que nos ayudan a sanar a nivel emocional y corporal. Hay muchas cosas que sabemos desde lo racional, pero que no llegamos a sentir en nuestro cuerpo y con nuestras emociones. EMDR y Método SHEC nos ayudan a eliminar esos nudos emocionales y somáticos que se formaron en el pasado y que permanecen enquistados sin procesar, causándonos síntomas y malestar en el presente.
Apego
El apego es el vínculo afectivo que establecemos con las demás personas a lo largo de nuestra vida y que está condicionado por cómo fue la relación con nuestros cuidadores principales en nuestra infancia. Dependiendo de cómo haya sido dicha relación, existen diferentes estilos de apego y cada persona tiende a relacionarse desde uno de ellos en su vida adulta, aunque podemos tener mezcla de varios e ir cambiando nuestra tendencia hacia uno de los estilos de la mano de las personas con las que vamos vinculándonos.
Además, en función de cómo sea nuestra historia de apego, vamos desarrollando una serie de creencias sobre nosotros/as, sobre las demás personas y sobre el mundo que van a ir formando nuestra autoestima y determinando la seguridad o el miedo desde el que viviremos y nos vincularemos con los demás en el futuro.
Mi formación en la teoría del Apego, me permite detectar cuál es el estilo de apego principal de la persona que acompaño, identificar las posibles heridas de apego con las que carga, cómo estas están en la base de gran parte de su malestar y dificultades presentes, para así poder repararlas poco a poco y con mucho respeto desde la seguridad del vínculo terapéutico.
Que puedas conocer en terapia tu historia de apego, así como los diferentes estilos que existen, te ayudará a identificar desde qué estilo tiendes a vincularte tú y las personas que te rodean, y a comprender con ello, entre otras cosas, por qué tienes esas expectativas en tus relaciones y no otras, por qué reaccionas como lo haces ante los conflictos, por qué sientes según qué necesidades emocionales en tus relaciones y por qué respondes como lo haces a las necesidades del otro, etc.
Así, iremos trabajando en reparar esas heridas de apego, mejorar tu autoestima y en que vayas aprendiendo a construir un apego cada vez más seguro con las personas que forman parte de tu vida.
Enfoque sistémico
Mi especialización en Terapia Sistémica me ha proporcionado las herramientas necesarias para poner el foco y comprender las dinámicas relacionales y la comunicación de los diferentes sistemas a los que pertenece cada persona y con los que está en constante interacción (familia, amistades, pareja, compañeros de trabajo, grupos sociales…), así como el por qué y el para qué del malestar o los síntomas presentes teniendo en cuenta todo ese contexto relacional del individuo.
De todos los sistemas a los que pertenecemos adoptamos creencias, valores, ideas… En ellos se establecen unas reglas específicas de interacción, y cada miembro desarrolla un rol que cumple una función determinada dentro del sistema.
Trabajar desde esta mirada relacional resulta fundamental en psicoterapia para hacer consciente lo inconsciente, cambiar las lentes con las que nos miramos nosotros/as, a las demás personas y a nuestras relaciones, aprender a comunicarnos de manera más efectiva, entender cómo aparecen y se mantienen algunos problemas, el por qué y el para qué de nuestros roles en las relaciones y también de nuestros síntomas, encontrar alternativas saludables, desarrollar los recursos y fortalezas que resulten en motor de cambio, etc.
Junto a estos tres pilares, me voy nutriendo también de formaciones en corrientes como la Psicoterapia Sensoriomotriz, Mindfullness, Terapia de Aceptación y Compromiso, Psicoterapia Breve Estratégica, IFS, entre otras.
